Estudio Arqueológico de la “Calle Real de Santafé de Bogotá”

Línea de investigación:
Año: 2015

Investigadores asociados: Carlos Betancourt S.A.S (proyecto museográfico)

La Calle Real, nombre dado al tramo de vía entre la catedral y el río San Francisco (hoy Avenida Jiménez), fue comúnmente llamada así por los habitantes de Santafé de Bogotá durante casi 400 años. Esta calle, desde la fundación de la ciudad hispanoamericana hasta muy recientemente, se caracterizó por concentrar en ella la actividad y los productos comerciales más apetecidos e hizo que se convirtiera en un eje de confluencia de la mayoría de los pobladores.

Por su misma importancia, puede plantearse que es el área de la ciudad que más intervenciones ha tenido a causa de las distintas dinámicas urbanas: la construcción, las múltiples adecuaciones de la vía, los servicios públicos y los diferentes usos de los espacios contenidos en este eje vial. Esto inevitablemente conllevó la presencia de múltiples contextos arqueológicos que fueron evidenciados durante la obra de peatonalización, llevada a cabo entre la calle 10 y la Avenida Jiménez.

A raíz de ello se conformó un equipo interdisciplinario de investigación integrado por expertos en arqueología, historia, restauración de bienes muebles, restauración arquitectónica, patrimonio cultural y levantamiento espacial, arquitectónico y estratigráfico, quienes aunaron esfuerzos para identificar, caracterizar e interpretar los múltiples y complejos hallazgos realizados durante el monitoreo de la obra.

Cinco fueron los contextos arqueológicos identificados: los rieles de los antiguos sistemas del tranvía, el de mulas y el eléctrico, la red colonial de acueductos, la red republicana de cañerías, vestigios de parte del antiguo convento de Santo Domingo y los desechos asociados a la actividad comercial y la práctica de botar desechos en la calle. Para todos los casos se aplicaron los métodos y técnicas de excavación y análisis, implementados a las características y condiciones de los hallazgos y materiales arqueológicos.

En cuanto a los sistemas del tranvía, el análisis de los rieles identificados condujo a discernir cuatro tipos distintos, con sus respectivas cronologías aproximadas. En conjunto con los datos históricos, esto permitió conocer los impactos de diferentes factores (guerra, economía, manejo político, etc.) en la calidad de los materiales y las tecnología usada para su instalación.

Fase 1-1

Sobre la red colonial de acueductos, se distinguieron dos tipos diferenciados, por las técnicas de elaboración de los atanores (los tubos cerámicos usados para la conducción del agua) y por las formas de instalación, una protegida por piedras semilabradas y la otra por ladrillos. El hallazgo de este sistema contribuye al poco estudiado manejo del agua en la ciudad, particularmente en su periodo colonial temprano.

En cuanto a las cañerías, a diferencia del acueducto, se encontró una diversidad de tipos, los que a pesar de su falta de estandarización, en su mayoría corresponden a la decisión, hacia finales del siglo XIX, de canalizar las aguas lluvias y servidas de la urbe que desde la fundación hasta entonces surcaban las superficies de las calles.

Fase 1-2

Del convento de Santo Domingo (actualmente edificios Murillo Toro y Quintana) se encontraron dos contextos arqueológicos distintos, uno correspondiente a las restos de la demolición de una de las estructuras que conformaban el conjunto religioso y educativo dominico, que se hallaba emplazado sobre la carrera séptima con calle 12. Dicha demolición obedecía a las tendencias urbanistas que en aras del progreso fueron transformando radicalmente el centro y la ciudad, borrando los símbolos del “atraso” respecto a otras urbes; lo que también contribuyó al proyecto de ensanchamiento del eje vial para dar paso a los distintos modos de transporte, el tranvía (1884-1948/1951), vehicular (siglo XX) pero también peatonal (1948-1960 aprox.).

El hallazgo del esqueleto de un niño, sobre lo que hoy es el eje de la vía, también lleva a recordar que los atrios e interiores de las iglesias fueron usados como sitios de enterramiento. Esta sepultura en particular correspondía al atrio de la iglesia de los dominicos, lugar en el que generalmente eran enterrados los más pobres y los huérfanos, entre otros.

Por último, el hallazgo de monedas, canicas, botellas y cientos de fragmentos de cerámica, vidrio, metales y otros artefactos, son testimonio de la actividad comercial que siempre ha sido preponderante en este sector de Bogotá, y en donde también se delata la vida de los mercaderes que dormían, vivían y comían en sus tiendas, además de vender sus productos. Así mismo, son la evidencia de la difícil tarea que resulta cambiar el hábito de casi quinientos años de tirar la basura a la calle.

Como resultado de estos hallazgos, también se elaboró una propuesta museográfica para ser exhibida de forma permanente en el espacio público. Aunque se proyectó mostrar las distintas evidencias, finalmente sólo fue posible la exhibición de dos tramos de los rieles, complementados con textos breves pero explicativos y el mapa de las rutas. Desafortunadamente, además de las basuras el vandalismo ha sido un enemigo de esta exhibición.

Fase 1-3